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De la intuición al dato: el nuevo camino de la gestión empresarial en México

La gestión empresarial en México atraviesa un momento clave. Durante años, los negocios se han sostenido en la experiencia de sus fundadores y tomado al instinto como principal guía de decisiones. Ese modelo funcionó en entornos menos competitivos, pero hoy la realidad exige una nueva forma de administrar. La intuición, aunque sigue siendo valiosa, ya no basta. En un mercado cada vez más cambiante, la profesionalización requiere transformar la intuición en datos duros que soporten cada decisión.

El Estudio de Gestión Financiera de las Empresas 2025 elaborado por la Asociación de Emprendedores de México y Siigo Aspel refleja con claridad este cambio. El 98% de los empresarios reconoce que necesita mejorar en temas como la planeación del flujo de efectivo, las proyecciones financieras y el control diario de ingresos y egresos. No se trata solo de ordenar papeles o llevar la contabilidad al día, sino de aprender a leer los números como brújula para la toma de decisiones.

El hallazgo más llamativo del estudio es la diferencia entre quienes se apoyan en herramientas digitales y quienes no lo hacen. Las empresas que utilizan sistemas administrativos y contables logran ingresos hasta 1,317% superiores en comparación con aquellas que siguen operando con métodos manuales. El salto se explica por la capacidad que brinda la tecnología para registrar operaciones en tiempo real, automatizar procesos y generar reportes que permiten anticipar riesgos y diseñar estrategias. Lo que antes se hacía con hojas de cálculo dispersas o libretas ahora se integra en plataformas que ordenan, controlan y dan claridad.

Otro aspecto que revela la investigación es el uso que se da al talento contable. El 83% del personal se dedica todavía a labores de cumplimiento fiscal y el 73% al registro de operaciones, mientras que apenas un 35% participa en análisis estratégico. Esto refleja que gran parte de los negocios ven a sus contadores como responsables de “poner en orden” en lugar de aprovecharlos como asesores que podrían impulsar decisiones de inversión, expansión o diversificación. Profesionalizar la gestión implica también resignificar el rol de la contabilidad de obligación fiscal a aliado de negocio.

La brecha es aún más evidente en las microempresas, que representan el 99.7% del tejido empresarial mexicano. En este segmento, la ausencia de personal especializado es la regla y no la excepción. Sin profesionales administrativos ni sistemas de control, estas compañías operan en la informalidad o con estructuras frágiles que limitan su capacidad de crecer y de acceder a financiamiento. El resultado es un círculo vicioso donde la falta de herramientas perpetúa la precariedad y el estancamiento.

A pesar de los retos, el cambio ya comenzó. Casi todas las empresas consultadas coinciden en que deben mejorar su gestión y muchas empiezan a priorizar herramientas de planeación, presupuestos y proyecciones. La adopción de inteligencia artificial es un ejemplo de ello. Un 36.5% de las compañías ya la utiliza en tareas como definición de precios, control de inventarios o evaluación de costos. Aunque todavía son pocas las que la aplican en cuentas por cobrar o relación con proveedores, esta tendencia anticipa un salto en la forma de administrar que marcará los próximos años.

El estudio también señala una brecha de género en los liderazgos financieros. El 65.5% de quienes toman decisiones en esta área son hombres mayores de 36 años y la presencia femenina disminuye en rangos de edad más altos, con apenas un 8.6% entre mujeres mayores de 56. Esta disparidad limita la diversidad de visiones en un campo donde incorporar distintos enfoques puede enriquecer el análisis y fortalecer la toma de decisiones. Profesionalizar la gestión también implica abrir espacios a liderazgos diversos que aporten nuevas miradas.

Todo apunta a que México se encuentra en una transición inevitable. Las empresas que decidan seguir operando a partir de la intuición estarán cada vez más expuestas a errores y a una competencia que se mueve con mayor precisión. En cambio, quienes inviertan en profesionalizar su gestión financiera, apoyarse en tecnología, capacitar a su equipo y diversificar sus liderazgos estarán en mejores condiciones de crecer de manera sostenible.

La profesionalización de la gestión empresarial no es una moda, es un cambio estructural. Es el paso de la improvisación al dato, de la reacción a la planeación, de la supervivencia a la visión de futuro. Para el ecosistema empresarial mexicano, representa la posibilidad de construir organizaciones más resilientes, competitivas y capaces de impulsar el desarrollo económico del país en los próximos años.